Pondrán ascensores nuevos en la torre del Parque de la Ciudad
Fue el mirador más alto de Latinoamérica y hace 23 años que dejó de funcionar para el público. Aunque sus ascensores andan, o al menos uno de ellos, el objetivo con el que fue construida cuando se pensó el Disney porteño, dejó de cumplirse y solo suben unos pocos. Ahora, el Gobierno porteño lanzó una llamado a licitación para que instalar elevadores nuevos y recuperar partes de casi la única atracción que queda de aquel parque pergeñado por la dictadura a fines de los años 70.
Se trata de la Torre Espacial, o Torre del Parque de la Ciudad. También conocida como Torre de Interama, según el nombre original del parque. La obra también incluirá los tensores que sostienen la estructura. Y tendrá un costo estimado de $ 3.500 millones.
El objetivo de los trabajos es contar con medios de elevación eficientes para realizar trabajos de mantenimiento, tanto en la estructura y también en las antenas que están sobre la torre. En principio no estaría habilitada para el público, aunque los nuevos ascensores servirán para hacerlo si es que se toma esa decisión.
El proyecto está impulsado por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura y en el costo está previsto, además de los dos ascensores de alta velocidad, el desmonte de los equipos actuales, que son de la década del 80 y quedaron obsoletos, y la adecuación de las instalaciones existentes.
Según se detalla en el pliego del llamado a licitación, también se harán estudios sobre el sistema estructural de la torre, que incluirán los tensores y la verificación de los anclajes y macizos de hormigón armado que están en la base, que presentan fisuras y deterioro por corrosión, según consta en estudios preliminares adjuntos al pliego. La apertura de ofertas está prevista para el 6 de mayo.
La torre dejó de funcionar como mirador en 2003 y luego lo hizo entre 2011 y 2017. También hubo varios proyectos fallidos, con anuncios que quedaron en la nada, para recuperarla y que vuelva a ser un atractivo para los visitantes. Y algunas visitas esporádicas con vecinos al mirador. La última vez que quisieron recuperarla fue en 2022. Pero tampoco pasó nada.
“Después de 50 años, la modernización de la Torre Espacial busca actualizar su monumental la estructura para reactivar este ícono turístico del sur porteño. El proyecto representa una inversión estratégica en infraestructura para devolverle su brillo vanguardista y garantizar la seguridad del mirador más alto de la región”, dijo el ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua.
Del viejo parque solo quedan los espacios verdes y varios de los edificios, en donde los fines de semana, cuando abre al público, hay hasta un museo que repasa la historia de lo que se inauguró como Interama y, tras el fracaso de una mala administración que incluyó fuga de capitales, sobreprecios e irregularidades signadas por el intendente de de la dictadura, Osvaldo Cacciatore, pasó a manos del Estado Porteño.
Los juegos y atracciones fueron desarmados en su mayoría, pese a los intentos de la Organización por la Conservación del Parque de la Ciudad (OCPC), nacida para impulsar la recuperación del predio como parque de diversiones. Aunque no lograron ese objetivo, sí consiguieron que la torre fuera catalogada como Patrimonio Cultural de la Ciudad, bajo la ley porteña 3.860. Por eso se mantiene en pie. También sobrevive la montaña rusa Vertigorama, que está en en fondo del parque, en el sector más cercano a la avenida Roca.
Se habló de «problemas estructurales», pero en realidad «funcionó en la etapa de prueba y, al momento de la quita de concesión a Interama, se vandalizó y hubo un robó en la sala de máquinas de material que nunca se repuso», aporta Hernán Rodríguez.
Considerada una obra arquitectónica única, y aunque no consta en la documentación, testimonios, historias y mitos cuentan que la torre representa una gigantesca Excalibur, la espada del Rey Arturo, clavada en la tierra. Está en el denominado «Sector Futuro», y en sus 220 metros de altura alberga antenas de radio, como la de El Observador 107.9 y Canal 26, con las que alcanza los 228 metros. Rodríguez aporta que en el catálogo original de 1979 solo figuró como Torre Espacial (Space Tower o Weltraum Turm en alemán).
La plataforma 3 está a 176 metros del piso y es la más chica de las tres. Mientras que la 2 y la 1, a 125 y 120 metros, respectivamente, son más anchas en dimensiones. Son además, los niveles en los que se detienen los ascensores. Sobre las plataformas más bajas hay otro mito, que dice que allí iba a funcionar una confitería giratoria. «En los planos originales no hay nada sobre eso y tampoco lo permitiría por cómo está construido y diseñado el interior. Es un mito que surgió de un comentario en una nota de la revista Gente de 1978, cuando se especulaba sobre cómo sería el proyecto», dice Rodríguez.
Fue la construcción más alta de Argentina hasta la inauguración de la Alvear Tower en 2019, que la superó en 11 metros, ya que mide 239.
Fabricada por Waagner-Biroi en Austria en 1979, y construida durante 1980 y 1982, fue inaugurada al público el 9 de julio de 1985, según consta en los pliegos publicados en el Boletín Oficial. Tiene un basamento de 30 metros bajo la superficie, con 30 pilotes de 1 m de diámetro, hechos en hormigón armado.
La estructura emergente es totalmente de «acero cincado y presenta un revestimiento de chapa de acero pintada de perfil trapezoidal remachada». Todo recubre el tronco de base hexagonal; para su asistencia estructural tiene 6 tensores.
La estructura de 228 metros es visible desde varios puntos del Gran Buenos Aires. Desde su plataforma más alta, la vista panorámica alcanza a los 80 kilómetros. Al mirador se llega mediante dos ascensores de alta velocidad con capacidad original para 35 personas, que son los que serán reemplazados.
La última restauración se había hecho desde fines de 2010 y la reinauguración de los elevadores se concretó en noviembre de 2011. Además, hay una escalera interna que tiene 1.000 escalones y 45 descansos, también debería ser intervenida y puesta en valor para habilitar las visitas del público, que es el objetivo a largo plazo de toda la obra.
Recientemente se inauguró una intervención con iluminación decorativa, a cargo del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. Es parte de la puesta en valor del parque, que más allá de abrir como espacio público los fines de semana se utiliza como espacio para recitales. También, en lo que era el predio original, se construyeron el Barrio Olímpico y el Hospital Cecilia Grierson.
