Dos consorcios se presentan para modernizar la terminal de Retiro

En medio de las obras más importantes que realizó la ciudad y de los miles de millones de pesos que se han invertido para mejorar la zona del puerto porteño hay un pequeño rincón detenido en el tiempo: la estación de ómnibus. Retiro, como se la conoce, no pudo ser modernizada en estos cuatro años pese a que la concesión venció en 2015. Recién el viernes 16 de agosto se abrieron los sobres para una nueva licitación, y hubo dos propuestas. Una de ellas, de un grupo de sociedades vinculadas con la actual administración, que conduce Néstor Otero; la otra, de un grupo liderado por la familia Neuss.

«Concesión de la Estación Terminal de Ómnibus de Retiro de la CABA (ETOR)», dice el acta de apertura. Fueron dos ofertas. Neuss Capital, confirmada el 1º de agosto; la otra, de Terminales Terrestres Argentina, una firma ligada a Otero, uno de los empresarios que estuvieron detenidos en la causa de los cuadernos. De esta manera, el gobierno nacional volvió a licitar la estación terminal casi dos años después de haber iniciado la primera y ocho meses después de haberla anulado. De aquella a esta quedó en el camino una propuesta en la que estaba un grupo brasileño cuyo representante en la Argentina era otro de los empresarios que quedaron implicados en la causa que se originó a través de los escritos del remisero Oscar Centeno.

«Neuss Capital fondo de inversión, liderado por Germán Neuss, especializado en inversiones en concesiones, empresas de servicios públicos y real estate, asociado al Grupo Lecueder, con amplia experiencia en terminales de ómnibus y centros comerciales del exterior, proponen la revalorización de Retiro con un nuevo atrio urbano de ingreso, un paseo comercial aledaño a la terminal y un sector de cowork en el nivel superior», describe una de las propuestas.

Lecueder es un grupo uruguayo que opera la Terminal de Ómnibus de Tres Cruces de Montevideo, Salto, Mercedes y Paysandú, con un total de 73 andenes para la operación de los ómnibus y más de 700 empleados, así como también los shoppings Montevideo, Portones, Nuevo Centro y Colonia Shopping, además del complejo de edificios World Trade Center Montevideo.

Del otro lado está un consorcio relacionado con Otero, quien actualmente administra la estación de ómnibus, después de tener cuatro prórrogas otorgadas por el Gobierno. La estación se ha convertido en el eje de una polémica regulatoria. Pese a que el decreto de llamado a una nueva licitación lo firmó Cristina Kirchner, jamás se avanzó en un nuevo contrato. Mientras en la zona el gobierno de la ciudad concentró gran parte de la inversión y de los planes urbanos a corto plazo, la estación está en unas condiciones que le valieron varios informes críticos de los organismos de control y otras tantas denuncias de los usuarios.

Otero está nombrado en la causa de los cuadernos por haber entregado 250.000 dólares a Nelson Lazarte, un secretario de Roberto Baratta, en sus oficinas de Retiro. Otero compite ahora con Terminales Terrestres Argentina, una empresa que está domiciliada en Lima 385, piso 11. Tiene ocho empleados, dos de ellos de apellido Otero: sus hijos Diego y Luciano. No anduvo con demasiada estrategia para esconderse detrás de las sociedades el Zar de Retiro. Por caso, Lima 385 SA es una sociedad compuesta por su cuñado, Raúl Omar Glories, y por su hijo Luciano; Haras Dilu, otra, que tiene como socios al propio Otero y a su mujer, Gloria Otero; NlddBgroup, una más, conformada por padre e hijo; Spot Comunicación, una sociedad anónima que creó en 2009 junto a Antonio Fernández y Llorente, y Terminal San Martín tienen algo en común: el domicilio en Lima 385, piso 11.

Mientras tanto, por diversas obras falta luz en la zona de la terminal de micros

El Paseo del Bajo fue una gran obra de ingeniería que modificó la manera de pensar la circulación de sur a norte de la ciudad de Buenos Aires. En mayo pasado

comenzaron a transitar los camiones por los nuevos carriles. Fue un principio de solución para la movilidad de todo el bajo porteño, aunque meses después de su apertura a pocos metros de su traza hay zonas marginadas donde la modernización de infraestructura parece no haber llegado.

Es el caso de la terminal de ómnibus de Retiro y sus cercanías con la villa 31 donde la oscuridad es total al anochecer, generando un ambiente sombrío que pone en peligro a los vecinos y a los usuarios del transporte público. Además, las calles están en mal estado y continúan los cortes parciales por las obras. En esa zona circulan hasta 50.000 personas por día y 30.000 ómnibus al mes.

Edenor y Edesur informaron que no registran inconvenientes en el área absorbida por la oscuridad. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público aseguraron que sobre la avenida Ramos Mejía, entre la calle 15 y Antártida Argentina, se están realizando obras en las veredas del ingreso al ferrocarril San Martín y de la terminal de ómnibus que afectan el alumbrado público. Además, se están sumando columnas y luminarias en la calle Padre Mugica en una obra que llegará hasta el cruce con Salguero; y sobre Perette se están duplicando las luminarias.

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