Robaron partes de un monumento de Evita Perón y el busto de Isaac Rojas de cementerio porteño

Debido a la cuarentena por la pandemia de coronavirus, los cementerios de la Ciudad de Buenos Aires permanecen cerrados para el público. Sin embargo, la emblemática necrópolis ubicada en el barrio de Chacarita fue víctima de actos de vandalismo.

Desde el cementerio denunciaron el robo de una placa ubicada en el monumento de María Eva Duarte de Perón, Evita. Nacida de Los Toldos, provincia de Buenos Aires, el​ 7 de mayo de 1919, falleció en la Ciudad de Buenos Aires el 26 de julio de 1952. Si bien sus restos llegaron al cementerio de la Recoleta en la década del 70 cuando fueron repatriados desde España, y su bóveda es el lugar más frecuentado por los turistas locales y extranjeros, la que llamaban la “abanderada de los humildes” tiene un monumento en el cementerio de La Chacarita donde descansan los restos de su esposo, el tres veces presidente de la República Argentina, Juan Domingo Perón.

Del mismo cementerio de La Chacarita se llevaron un busto de Isaac Rojas que se encontraba junto al portal de ingreso al Panteón A del Centro Naval. Isaac Rojas (Buenos Aires, 3 de diciembre de 1906- Buenos Aires, 13 de abril de 1993)​ fue un oficial naval militar argentino que se desempeñó como vicepresidente de facto —con suplencia del poder constituyente, ejecutivo y legislativo, la designación del Poder Judicial y de los gobiernos provinciales— desde 1955 a 1958. Ferviente antiperonista, encabezó junto a Eduardo Lonardi el golpe de Estado —autodenominado «Revolución Libertadora»— contra el gobierno de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955.

Desde la Policía de la Ciudad aseguraron que no tenían información sobre los hechos porque no se realizaron las denuncias correspondientes. En tanto, desde el Gobierno porteño no aportaron datos sobre el tema.

El cementerio de Chacarita es el más grande de la Ciudad, con una superficie de 95 hectáreas. En 1871 una epidemia de fiebre amarilla azotó la ciudad de Buenos Aires por lo que fue necesaria la construcción de cementerios ya que los existentes (en particular el Cementerio del Sud, actual Parque Ameghino) no daban abasto​ y el Cementerio del Norte (actualmente Cementerio de la Recoleta) había prohibido que se inhumen allí a quienes habían muerto por la epidemia.

El nombre del barrio, que da nombre al cementerio, nace del diminutivo de Chácara o Chacra, voz quechua que significa «granja», «quinta» o «fundo». En este caso, se trataba de la Chacra del Colegio que la Compañía de Jesús tenía en las afueras de la ciudad de Buenos Aires hacia mediados del siglo XVIII. Por ello se la conocía como «la chacrita» o «chacarita de los colegiales».

Se creó el Tranvía Fúnebre, que fue utilizado para llegar al cementerio, y se inauguró la llamada Estación Fúnebre en la intersección de las calles Bermejo (actualmente Jean Jaurès) y Avenida Corrientes, donde se recibían los ataúdes.

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