La primera avenida de CABA que homenajeó a la Revolución de Mayo
Si la Avenida Corrientes “nunca duerme”, Avenida de Mayo es la madre que cuida celosa de todo lo que hacemos y en lo que nos vamos convirtiendo. Cuenta con tan solo diez cuadras, pero se transformó en la que vio a la Argentina nacer, crecer, festejar, llorar y aprender. Un repaso del cemento que fue y es la columna vertebral de un país al cual no deja de vigilar.
Su historia no es más que un fiel reflejo de la historia argentina: fue inaugurada el 9 de julio de 1894 y conecta Plaza de Mayo con Plaza del Congreso, en un intento simbólico de unir al Poder Ejecutivo con el Legislativo, algo que desde que el país se convirtió en Nación ha sido imposible. A fines del siglo XIX, Argentina se posicionaba como una potencia sudamericana a los ojos del mundo y en plena primera oleada inmigratoria que terminaría siendo decisiva en su estilo.
Se sabe que el país y su identidad fueron construidas por una fuerte influencia europea que se puede ver plasmada en varios sitios conocidos de Buenos Aires y esta avenida ciertamente no es la excepción. Podemos hacer dos divisiones claras: desde el Cabildo hasta 9 de Julio un estilo francés y desde 9 de Julio hasta Plaza del Congreso un estilo español que por momentos nos hace pensar que estamos de paseo por Madrid.
Para descubrirla hay que trazar una excursión imaginaria que podría comenzar en Plaza de Mayo un lugar mítico del país donde el pueblo ha manifestado sus mayores angustias como, entre otras, las primeras vueltas a la plaza de las Madres y Abuelas en la época de la Dictadura y no hace mucho cuando miles de fanáticos del fútbol hicieron largas horas de fila para poder despedirse de Diego Maradona y también su mayor felicidad cómo fue el regreso a la democracia en 1983.
