Bajos del Barolo, nuevo espacio cultural

La emblemática Avenida de Mayo festejó el 9 de julio sus 125 años de historia. Su ubicación y trazado la definen como una de las arterias más bellas e importantes de Buenos Aires. Inspirada en los bulevares parisinos y en la Gran Vía madrileña, fue la primera avenida de la Argentina y de América del Sur. Por debajo de ella circula la primera línea de subterráneos porteña, la A, inaugurada en 1913, que fue también la primera de toda la región. Con la Casa Rosada en un extremo y el Congreso en el otro, las diez cuadras que abarca constituyen el eje cívico de la ciudad, por el que transitan los presidentes antes de asumir el mando, un espacio cargado de simbolismo en el que se realizan desde protestas sociales hasta desfiles militares y corsos.

Bares, restaurantes, hoteles, casas de renta, palacios y cúpulas de la Avenida de Mayo fueron testigos de la vida cotidiana de los porteños durante más de un siglo. Los frentes de sus edificios -íconos del estilo art nouveau, neoclásico y ecléctico- dan cuenta del mejor ejemplo urbano de la prosperidad de la Argentina de aquella época, al tiempo que ponen de relieve la fuerte presencia española que aún se respira a cada paso, especialmente en la gastronomía. Localizada en el casco histórico, la avenida posee gran cantidad de edificios de valor patrimonial declarados monumentos nacionales. Entre 2017 y 2018 se remodeló la arteria con un plan que incluyó la restauración de más de 4000 metros cuadrados de fachadas históricas, entre otras tareas.

La Avenida de Mayo sumó un espacio cultural a su rico patrimonio en el subsuelo del Palacio Barolo. Situado en las inmediaciones de Plaza del Congreso, es uno de los edificios que más llaman la atención por su monumentalidad y por su original fachada sobre la Avenida de Mayo, más exactamente en el 1370. Inspirado en la Divina Comedia, tras ser inaugurado, en 1923, se posicionó como la obra de hormigón armado más alta de la Argentina, en un estilo que conjugó la tradición europea con rasgos rioplatenses. Al mismo tiempo, incorporó una cúpula que alcanza los 90 metros de altura, similar a un templo hindú, como un modo de comunicar el amor tántrico entre Dante y Beatrice.

El 9 de julio tuvo lugar la apertura de los Bajos del Barolo, un nuevo espacio del centenario palacio. Fueron rehabilitados los 3500 m2 de sus subsuelos, originalmente utilizados por el propietario del edificio como depósito de géneros: fueron recuperados y refuncionalizados para vivir múltiples experiencias vinculadas a las nuevas tecnologías, interactivas, con contenidos culturales, artísticos y educativos. El futuro ingresa de lleno en esta pieza del pasado.

Al hablar del patrimonio arquitectónico de la Avenida de Mayo es inevitable referirse a otros dos íconos: la Casa de la Cultura, exedificio del diario La Prensa, y La Inmobiliaria. La primera es una la construcción declarada monumento histórico nacional, creada en 1898 en Avenida de Mayo 575, obra de los arquitectos argentinos Carlos Agote y Alberto Gainza. Según Iván Malesani, de la Asociación Art Nouveau, en la Casa de la Cultura se destacan el Salón Dorado y su ornamentado al frente: «El balcón unificado sobre el que se apoyan faroles eléctricos, el reloj y especialmente la monumental farola, con su figura femenina, que se constituye, durante los primeros años del siglo pasado, en símbolo de identidad tanto de la avenida como de la ciudad. La estatua que corona el edificio, de cinco metros de altura y 4,5 toneladas de peso, es una representación de Minerva (en Roma) o Palas Atenea (en Grecia), diosa de la sabiduría, símbolo de la victoria», explicó.

A lo largo de toda la vereda sur del 1400 al 1500 se impone La Inmobiliaria, un edificio no tan conocido como los anteriores cuya particularidad son sus dos cúpulas gemelas de color rojizo. Construidas en hierro y zinc, están a 68 metros de altura y terminan en agujas; en 1986, sobre una de ellas cayó un rayo, que provocó daños, pero se logró recuperarla. A diferencia de la cúpula del Barolo, que puede ser visitada, las de La Inmobiliaria son propiedad privada. En cuanto al edificio, lleva el nombre de una de las primeras compañías de seguros de Buenos Aires. Su estilo es ecléctico, con influencias neoclásicas y del art nouveau. Del último piso emergen las esculturas de Venus y Apolo. Posee numerosas entradas, locales comerciales en la planta baja y 51 departamentos residenciales.

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