El Museo Casa Rosada

Concebido a mediados del siglo XX para recorrer la trayectoria de los Presidentes argentinos, luego ampliado y re-emplazado en las galerías subterráneas de la primera Aduana y el Fuerte porteños, el Museo pasó a ocupar un solar fundacional que, a la par de su capacidad física, merecía desarrollar su guión. Esta gestión empezó por allí, apelando al confronte y al respaldo de la Academia Nacional de la Historia. Así, la ampliación y difusión de contenidos del Museo Casa Rosada, encarada desde 2015 a la fecha, avanza en este sentido con criterio científico, transparente, plural, y no propagandístico.

A la actualización de reseñas audiovisuales, presentaciones especiales y recorridos didácticos representativos de la identidad nacional que testimonian la argentinidad como un todo, se le fijó una agenda activa: incorporando más de 270 piezas al acervo, rescatando del abandono piezas concretas, como el emblemático Cadillac presidencial, restaurado especialmente para su exhibición desde 2018; desarrollando exhibiciones temporarias especiales para evocar –a través de objetos personales, imágenes y documentos– la figura de Raúl Alfonsín, paradigma de la recuperación democrática lograda por el conjunto mayoritario de la ciudadanía en 1983; homologando el hallazgo de manuscritos inéditos de Hipólito Yrigoyen; calificando para la inscripción y reconocimiento del edificio como punto de plena accesibilidad en su guía por parte de COPIDIS (Comisión para la Plena Participación e Inclusión de las Personas con Discapacidad del gobierno de la Ciudad) destacado por sus maquetas hápticas y textos en braille.

En continuidad con la misma idea de gestión, el Museo sigue escribiendo nuevos capítulos. A la digitalización ya avanzada de 1.200 documentos escritos (parte de su colección permanente junto a más de 13.000 piezas) se está incorporando el diseño de una plataforma abierta que facilitará el libre acceso público y la consulta digital, destinada tanto a instituciones como particulares desde cualquier punto del planeta. La relevancia del material documental que se preserva motivó –por ejemplo– el reconocimiento obtenido en marzo de 2019 por parte de UNESCO a la carta titulada «Instrucciones que deberá observar el representante a la Junta de Buenos Aires en la Corte de Londres, Dr. Mariano Moreno -1810». Seleccionada en 2018 entre 33 nominaciones de acervos documentales procedentes de 13 países de América Latina y el Caribe, esta pieza resultó elegida para integrar el programa «Memoria del Mundo» que coordina el organismo mundial. El documento adquiere, con dicha incorporación, máxima visibilidad y accesibilidad de cara al ámbito público y académico, jerarquizándose como material de estudio y vigorizando su inserción en la red global de investigadores.

En cuanto las actividades dispuestas para seguir fomentando la vitalidad de su espacio, el Museo impulsa acciones culturales que visibilizan su vigencia. No sólo desde al arte plástico o audiovisual, sino también desde la palabra o la música, según dan cuenta el encuentro de marzo pasado «De la payada al rap» que acompañó localmente al Congreso Internacional de la Lengua Española realizado en Córdoba, o el Ciclo de Coros de abril, que sólo en cuatro sábados convocó a más de 5.700 espectadores.

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