Cambios en el Paseo de la Infanta

Pocos meses después del cambio de autoridades de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) comenzaron a ponerse bajo la lupa los contratos de concesión de espacios pertenecientes al Estado nacional sospechados de funcionar con irregularidades. La explotación del Paseo de la Infanta, en Palermo, era uno de ellos.

Después de una larga batalla judicial, el organismo anunció que el espacio gastronómico fue estatizado tras permanecer en manos privadas desde 1993 cuando una empresa consiguió quedarse con la explotación. AABE había detectado anomalías en la adjudicación directa y sin proceso de licitación, valor de canon bajo y prórroga por plazos extensos. Desde el organismo aseguraron que ya fueron firmados 15 contratos con los locatarios de los comercios y que se mantendrán la actividad comercial y los puestos de trabajo.

El emblemático predio de 36.000 metros cuadrados de superficie, ubicado bajo el puente ferroviario entre la avenida Del Libertador y Freyre, a pocos metros de El Rosedal, tiene varios locales comerciales y se convirtió en un polo gastronómico. Moii, Williamsburg, Rock and Ribs, Lucciano’s, Nola, Chori, Komyün, Santa Crepa y Starbucks son algunas de las marcas más reconocidas del paseo. También estuvieron por ahí y se fueron Naná, Mc Donald’s, la pizzería Coronita, el bar de jugos Ju y la heladería Lucca.

El Paseo de la Infanta en realidad se llama paseo Marcela Brenda Iglesias en honor a la niña de seis años que murió el 5 de febrero de 1996 aplastada por una escultura de 270 kilos, sin habilitación, que cayó sobre tres niñas. Tres años antes, el 26 de febrero de 1993, el predio había sido concesionado a la empresa Panter SRL con un contrato con Ferrocarriles Metropolitanos Sociedad Anónima. Hasta abril de 2018, según información de AABE, la concesión era de $55.000 mensuales y los ingresos de $1.406.000 por el arrendamiento de 15 locales.

«Al momento de renegociar el canon, el Tribunal de Tasaciones de la Nación determinó que el nuevo valor mensual que debía pagar la empresa era de $923.900. Sin embargo, la empresa siguió abonando un monto muy inferior e incluso con el contrato vencido», sostuvieron desde AABE.

Ocho años antes, al filo del año nuevo de 2010, la entonces Administración de Infraestructura Ferroviaria Sociedad del Estado (ADIF SE) prorrogó la explotación del predio a Panter SRL hasta abril de 2018. Desde entonces el contrato se encontraba vencido y la empresa seguía explotando comercialmente el lugar.

Después de varias negociaciones, intimaciones incumplidas para restituir el predio y el inicio de una demanda de desalojo, la AABE recuperó la tenencia del Paseo de la Infanta. «El objetivo, de ahora en adelante, es realizar una nueva licitación pública, transparente, abierta y competitiva de todo el predio. La AABE firmó convenios con los distintos sublocatarios que reconoce sus condiciones originales y asegura las fuentes de trabajo a lo largo del proceso licitatorio», aseguró el organismo.

La revisión de la concesión del paseo Brenda Iglesias fue uno de los casos más simbólicos en los que trabajó la AABE, pero no fue el único. Hace más de tres años el organismo viene analizando todos los contratos con el sector privado que estén ligados con bienes estatales. En la ciudad de Buenos Aires se actualizaron contratos cuyos cánones eran muy bajos.

Desde la muerte de la niña hasta 2006 lo que hoy es uno de los espacios gastronómicos más convocantes de la ciudad estuvo dominado por el abandono. Luego el funcionamiento combinó momentos sombríos con tiempos de esplendor.

La estatización del predio cambia las condiciones del juego comercial, aunque no modificará la actividad de todo el predio que seguirá siendo una alternativa cool en los bosques de Palermo. Más allá del funcionamiento hay heridas que aún permanecen abiertas en la familia de la pequeña Brenda que falleció en 1996. Su mamá, Nora, todavía reclama justicia.

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