Primero vecinos en la Villa Olímpica

Ya se mudaron las primeras 50 familias a los 1047 departamentos distribuidos en 29 edificios y un predio de 3,5 hectáreas. Allí, hace un año, vivieron 7.000 atletas y técnicos que participaron de los Juegos Olímpicos de la Juventud durante más de doce días. El principal legado de la competencia es el nuevo barrio que se construyó cerca de los viejos juegos del Parque Interama, o Parque de la Ciudad.

La mudanza de las primeras familias estaba pautada para marzo de este año porque al finalizar los Juegos debieron pasar algunos meses para reacondicionar los departamentos, es decir, convertirlos en hogares (se les agregaron cocinas y mobiliario, por ejemplo) y los espacios públicos. Pero nada hacía pensar que el arribo de los primeros propietarios recién se produciría en junio. La situación económica actual obligó a recalcular valores de los créditos UVA, otorgados a través del Banco Ciudad, y también puso en escena a otros actores, como la Defensoría del Pueblo de la Ciudad que intervino para darle apoyo a un grupo de beneficiados con los créditos.

«Es un poco raro, hay cierto aspecto fantasmal, es cierto, pero pronto irá llegando más gente. En nuestro edificio ya somos cinco familias y en estos días se sumarán más», dice Agustín mientras baja algunas pertenencias del automóvil. Predomina el silencio; sólo se escucha el sonido de vehículos, pero que pasan a dos cuadras, por la Avenida Escalada.

La Villa Olímpica está situada entre las avenidas Fernández de la Cruz, Escalada y Coronel Roca y la autopista Presidente Cámpora. En la planta baja los edificios cuentan con locales, 40 en total, que están vacíos a la espera de la subasta que realizará el Banco Ciudad en los próximos meses. Allí podrían instalarse kioscos, despensas, supermercados y comercios de otros rubros para mayor comodidad de los vecinos que, hasta el momento, tienen pocas opciones cerca.

Hasta el momento sólo se habilitaron dos manzanas donde pueden acceder los dueños de las viviendas, delimitadas por las calles Escalada, Francisco Camet, Zubiaur y Zorrilla. En el resto de los accesos hay guardias de seguridad privada y policías que monitorean los ingresos de obreros que están realizando los últimos trabajos.

«Llegamos la semana pasada y recién estamos conociendo a los vecinos y el barrio. Es una nueva experiencia, muy tranquilo por ahora. Sólo esperamos que lleguen internet y cable, que no tenemos», cuenta el adolescente Elio Jofre que tiene una sonrisa grande dibujada en su cara al igual que su hermana, Malena. Los dos se mudaron junto a Fabián Jofré y Gabriela Ríos, sus padres, que fueron beneficiados por haber sido residentes de la comuna 8. Ahora aguardan que, al igual que algunas líneas de transporte de colectivo que modificaron su recorrido para llegar hasta el barrio, como las 114, 7 y 47, las empresas que distribuyen los servicios contemplen la instalación de los servicios en el barrio.

Antes que terminaran los Juegos Olímpicos de la Juventud todos los departamentos fueron preadjudicados a través de una línea de créditos del Banco Ciudad que financiaba hasta el 80% del valor de la propiedad. Los beneficiarios debían disponer de un ahorro previo equivalente al 6% del valor del departamento; el 14% restante fue subsidiado por el gobierno porteño. El proyecto se presentó como una de las oportunidades más accesibles del mercado inmobiliario y así quedó demostrado en el interés que generó: el primer día de consultas la web del IVC colapsó por la cantidad de visitas. Hubo al menos 10.000 inscriptos.

Por el impacto que tuvo la devaluación en la economía se firmó un acuerdo con el Banco Ciudad y la Defensoría del Pueblo para garantizar la sostenibilidad del crédito y la cuota: se logró ingresar al seguro vigente para todos los créditos Procrear y la cuota UVA no puede superar el 10% de aumento en relación con el cobro por ajuste del coeficiente de variación salarial (CVS). Si es mayor al 10%, el Estado es el que absorberá ese gasto. También se bajaron los costos de escritura que la Escribanía General de la Ciudad disminuyó del 5% al 2%.

Fernanda Bazan y su familia fueron de los primeros mudados cuando junio estaba llegando a su fin. «Al principio estaba todo cerrado. El cerco de chapas estaba pegado al ingreso y lentamente lo fueron corriendo. ¡Ahora esperamos que nos habiliten el verde!», pide la mujer antes de entrar al edificio después de pasear a su perro. En las próximas semanas quizás ya pueda caminar con su mascota por las plazas de su barrio.

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