La Terminal de Retiro: Un año cerrada por la pandemia

Marzo de 2020. Los argentinos se preparaban para tomarse la primera pausa del año, después de la temporada, durante el primer gran fin de semana largo por el feriado del 24 de marzo, pero el anuncio de una cuarentena preventiva cambió todos los planes. Historia conocida: el Covid-19 ya comenzaba a ser una amenaza y la circulación en todo el país se paralizó para evitar riesgos. Paquetes turísticos, pasajes, estadías en hoteles, todo quedó en la nada desde aquel 20 de marzo, el inicio de un confinamiento que duró meses.

Pero la primera actividad que se paralizó fue la de los viajes de larga distancia y dos días antes, el 18 de marzo, cuando la terminal de ómnibus de Retiro, y todas las estaciones del país, debieron suspender la operación porque no habría más colectivos que entraran o salieran. No habría más unidades en las rutas durante un largo tiempo. Hoy, un año después, todas las estaciones volvieron a prestar servicio, a excepción de Retiro, lo que disparó una disputa entre los gobiernos de la Nación y la Ciudad por la situación actual del predio.

En el medio, la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi) advierte que la situación genera una competencia desleal con los otros medios de transporte al considerar que los trenes ya están operando en forma normal, aunque con ciertas restricciones por los protocolos sanitarios, al igual que las líneas áreas. El 15 de febrero se reinauguró el Aeroparque Metropolitano Jorge Newery con nuevas instalaciones que le permite ampliar su operación a vuelos nacionales e internacionales.

La Celadi sostiene que la operación en la terminal Dellepiane, que tomó un nuevo impulso durante la pandemia después de ser una estación fantasma durante años, no logra satisfacer la demanda de los pasajeros ni de las empresas y que resulta imprescindible reabrir Retiro por donde circulaban más de 15 millones de pasajeros hacia 800 destinos posibles antes de la pandemia.

En dos oportunidades, mayo y agosto pasado, el Ministerio de Transporte de la Nación le solicitó a TEBA SA, la empresa que tiene la concesión de la estación, que pusiera en marcha un plan de contingencia para el mantenimiento de la infraestructura “de forma tal que garantice las condiciones de salubridad y seguridad de la terminal y de los pasajeros”. El pedido tenía un doble objetivo: mejorar las instalaciones con escaso mantenimiento durante los 27 años de gestión del mandamás, Néstor Otero, y adecuarlas a las nuevas condiciones de distanciamiento preventivo ante la emergencia sanitaria antes del inicio de la temporada. Los plazos de ejecución de los trabajos se redujeron de 18 a cinco meses para que Retiro comience a recibir servicios de larga distancia a partir de diciembre pasado. Pasados tres meses, sigue con candado.

Desde Nación explican que en el pico de la pandemia la Ciudad aconsejó que no se utilice más la estación de Retiro y se pase toda la operación a Dellepiane por el brote de coronavirus en la villa 31. “Hace algunas semanas se envió una nota a la Secretaría de Transporte de la Ciudad para informar que las obras en la terminal estaban listas, que se podía volver a utilizar, pero no hemos recibido respuesta oficial. La estación quedó muy bien”, sostienen desde el Ministerio de Transporte de la Nación.

“Atendiendo al tiempo transcurrido y a la evolución de la situación epidemiológica solicito sus buenos oficios para informar a esta dependencia si en la actualidad la situación sanitaria del Barrio 31 permitiría el uso de la terminal de Retiro en la medida en que las obras que se están desarrollando en la misma lo posibiliten y que se cuente con los controles sanitarios necesarios”, sostiene la carta del 22 de febrero enviada al secretario de Transporte y Obras Públicas, Juan José Méndez, firmada por el subsecretario de Transporte Automotor del Ministerio de Transporte de la Nación, Marcos César Farina.

La respuesta de la Secretaría de Transporte y Obras Públicas de la ciudad llegó ayer, 17 de marzo; el mismo día el Ministerio de Salud de la ciudad compartió la información requerida sobre la situación epidemiológica en la villa 31. “El Gobierno de la Ciudad no tiene la facultad para decidir la apertura o cierre de terminales y se acomodará a la definición del gobierno nacional”, agregaron desde la Secretaría.

Con la estación de Liniers también cerrada, Dellepiane concentra toda la actividad desde que retomaron los viajes de larga distancia. Hasta una semana atrás se habían limitado a 135 servicios diarios, entre los ingresos y egresos, pero se ampliaron a 200 (en Retiro podían llegar a ser 1500 antes de la pandemia). Para las empresas el único argumento posible para mantener cerrada la estación de Retiro es que en Dellepiane se puede controlar mejor el flujo de pasajeros y los operativos de PCR. “Además, están subsanando un problema: a Dellepiane la catalogaron como una terminal fantasma y hoy le están dando más vida para quitarle ese estigma”, dicen por lo bajo.

En todo el país hay unas 600 terminales operativas que tienen cobertura nacional, algunas provincial y otras mixtas. Durante el año suelen viajar más de 31 millones de personas a través de 1600 destinos conectados en la Argentina y la región aunque la última temporada el rubro tuvo un fuerte impacto con la caída de un 80% de los pasajeros en todo el país. La actividad se está reactivando nuevamente con al menos 1.000 destinos ya conectados.

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