La renovación del Obelisco, el emblema porteño

Este 2021, el famoso Obelisco porteño cumplirá 85 años. Emblema de la ciudad de Buenos Aires y obra reconocida mundialmente, desde el lunes empezarán los trabajos para pintarlo por completo y devolverle su esplendor.

La puesta en valor demorará casi un mes, tiempo similar al que tardó en ser erigido allá por 1936 por el arquitecto Alberto Prebisch. Esa “simple y honesta forma geométrica”, en palabras de su creador, estuvo lista para su inauguración el 23 de mayo para los festejos patrios de aquel año. Y se inauguró, bajo la presencia del presidente Agustín P. Justo, para celebrar además los 400 años de la Primera Fundación de la Ciudad de Buenos Aires por Pedro de Mendoza.

La alemana GEOPE (Compañia General de Obras Públicas del Estado) fue la empresa que tuvo a cargo su construcción. Dicha firma erigió, además, los edificios de la Galería Güemes, el Correo Central, el estadio La Bombonera del club Boca Juniors y la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Los trabajos comenzaron el 20 de marzo de ese año. De su construcción participaron 157 obreros. El total de la obra ascendió a 200.000 pesos moneda nacional de entonces, unos 14.200 dólares (hoy -según la calculadora de inflación de fxtop.com, equivaldrían a unos 270 mil dólares, aproximadamente 24.600.000 pesos). Se utilizaron 680 m3 de cemento y 1.300 metros de piedra calcárea blanca traída desde Córdoba. No fue tarea sencilla, tuvieron que sortear los túneles del subte y hasta una vieja usina subterránea. Para erigirlo, se aprovechó el espacio de la demolida iglesia de San Nicolás de Bari para trazar la avenida 9 de Julio, que estaba ubicada en ese mismo sitio.

El Obelisco porteño consta de 67,5 metros de altura, tiene una escalera de 206 peldaños y ese trayecto ofrece siete descansos hasta llegar hasta un mirador con cuatro ventanales pequeños, desde donde se pueden observar algunas de las mejores vistas del centro. Cada una de sus fachadas rinde homenaje a un hecho histórico: las fundaciones de Buenos Aires (11 de febrero 1536 por Pedro de Mendoza y 11 de junio 1580 por Juan de Garay), el primer izamiento de la bandera en la Ciudad el 23 de agosto de 1812, y la Ley dictada por el Congreso Nacional el 20 de septiembre de 1880, que estableció la existencia de la Capital Federal.

Además, tiene grabado un poema que el autor Baldomero Fernández Moreno le dedicó a Prebisch. En la cara sur se lee:

El Obelisco

¿Dónde tenía la ciudad guardada esta espada de plata refulgente desenvainada repentinamente y a los cielos azules asestada?

Ahora puede lanzarse la mirada harta de andar rastrera y penitente piedra arriba hacia el Sol omnipotente y descender espiritualizada.

Rayo de luna o desgarrón de viento en símbolo cuajado y monumento índice, surtidor, llama, palmera.

La estrella arriba y la centella abajo, que la idea, el ensueño y el trabajo giren a tus pies, devanadera.

Sin embargo, a poco tiempo de su inauguración tuvo resistencias de todo tipo. Incluso los diarios de la época lo catalogaron como “un bodrio”. En 1939 estuvo a punto de ser demolido. La Legislatura votó la ordenanza 10.251 de su demolición, argumentando razones de seguridad, estéticas y económicas, ya que no querían invertir más fondos. El veto del intendente Arturo Goyeneche lo salvó de la picota.

Prebisch -un arquitecto de la escuela modernista- no solo logró su objetivo, regalarle una obra en la Ciudad, sino convertirlo en todo un emblema y el epicentro de la vida socio política actual.

En 2016, cuando cumplió 80 años, un grupo de vecinos seleccionados tuvo la oportunidad de recorrerlo por dentro, algo inédito. Subir sus escalones no fue tarea sencilla. Hacerlo toma unos 15 minutos. Una vez en la cima, se disfruta desde los ventanales la vista a la avenida 9 de julio y sus alrededores.

Para realizar estos trabajos se utilizarán 308 de litros de pintura, que le devolverán su color blanco tiza. Además, se restaurarán las rejas que lo rodean mediante un tratamiento especial (decapado) para poner en valor el material original de las mismas (metal).

Las tareas de restauración se realizan cada año. Las rejas son fundamentales para evitar las acciones vandálicas que generalmente suceden durante las protestas y se colocaron en 1987. Estos trabajos estaban previstos para el año pasado, pero no se pudieron hacer debido a la cuarentena.

El proceso comienza con la remoción de restos con del uso de potentes hidrolavadoras. Una vez limpio, se pasará a las capas de pintura. La primera mano de tendrá una capa antigrafitti. La segunda será con látex acrílico (de color Piedra París).

“Es importante recuperar el esplendor de uno de los grandes símbolos de la Ciudad que en mayo cumple 85 años. Durante casi dos meses vamos a estar realizando tareas de mantenimiento y pintura en el ícono de la Ciudad y patrimonio de nuestro paisaje urbano”, explicaron desde el Ministerio de Desarrollo Urbano.

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